Santa Maria ,consuelo de los afligidos,ejemplo de sencillez y paciencia,libranos de las ataduras y confusiones que entorpecen nuestra vida¡Maria desatadora de todos los nudos ruega por nosotros!
(Maria me da asco)
¿Tú vas a estallar?... pues yo me parezco a la puta bomba atómica cuando estallo ¡cabronazo! ¡Cada vez que mis manos tocan cerebro soy supermosca TNT, soy los cañones de Navarone! de hecho ¿¡Que cojones hago yo aquí detrás!? ¡el cabrón que recoge cerebros tendrías que ser tú!¡Cambiemos joder! ¡Yo limpio los cristales y tú te ocupas de los sesos de ese negro!
Punto seguido
Cuando el bar quedaba vació, incompleto y aun se sentían los ecos de las risas, estabas ahí inexorable, seguías siendo mi abrigo.
Y después de que el Sol se empecine en abollarme la cara volver con la frente marchita como la Gata Varela a los encuentros entre pastillas y colombiana; espero (siempre espero y tiemblo) que al final de la línea me choque con tu nariz.
Me quedo quieta, debajo de las sábanas para que no me encuentren respirando, compulsiva y obstinadamente respirando; tu cara se está descomponiendo y yo al lado tuyo vomitando los poemas más selectos, rellenando tus cicatrices con besos fríamente incubados para volver al letargo de pensar con un cerebro ajeno.
“Despabilate amor que el horror amanece"
Pase y tiemble
Vení,mirá,se olvidó todo¡Hasta el saco!Si,si,el azul,su preferido,pero no creo que vuelva,dejó al perro maniatado en el patio.(Influencia)
Será que no me alcanza una vida.☼
Las minitas aman los payasos.
El espejo en la mesa y unos cuantos golpecitos.Rata.
Será que no me alcanza una vida.☼
Las minitas aman los payasos.
El espejo en la mesa y unos cuantos golpecitos.Rata.
Punto inicial
↓
Me incomodan los olores de esta casa. Siempre hay un hedor como que arde ;me molesta que moleste, yo no sé lo que le hice, pero me gusta volver. Igual no te hagas la limpita ,la sanita ,que tenés la cabeza bien sucia ,con olor a podrido de hace tiempo(y qué querés hacerle si no cambias la bolsa de residuo) .
Tengo cabeza de escafandra (leru leru) y puedo ver la luz en cuentagotas, por lo menos eso.
Acercá la oreja .El latido de mi corazón, es usualmente como el del tuyo, Despacito y sin estruendos, con rítmo. El latido de mi corazón es ,usualmente como el tuyo.O no.
Ojalá seas felíz en tu casita,con tus drogas y tus mambos.Con amores perdidos y libros -guardados.Con el espejo en la mesa y la cama desgarrada.Ojalá seas feliz.
(Partid hermanos,hoy no toca conocer el planeta número 152.)Que le den por culo a los planetas,yo no me quedo en ninguno.
M
I
E
R
D
A
E
S
T
O
S
Í
Q
U
E
D
U
E
L
E
Sos la aguja en el dedo.
Exquisito y cadáver.
Dice que lo hago por la guita,me habla de rímel ,máscaras,personalidades.Lo que no sabe,o sabe y no quiere ver es que él también la tiene,la oculta en su silencio atrás de una piedrita que no puede correr por miedo a los gusanos que esperan.
Por todo eso,por haberme hecho pelusa es que ahora soy una mosca y puedo adivinar.Adivino tus órganos en el espejo y mi lengua estirada en tus recovecos.Adivino cómo te sentiste cuando te chupé enterito y después pulsé.Pulsé el botón para que te arrastres por el suelo y me pidas que siga,que te gusta,que lo merecés por haberme dado ojos grandes y dos pares de alas.
Te huelen el culo cuando les pica la nariz,te presienten a kilómetros sin importar banderas,fronteras;si te vieran,si te sintieran como yo puedo,dejarían de masticar tu cerebro.
A veces me gustaba tener piernas y colgarme del techo.Me gustaba cuando teníamos hijos,los encerrábamos en una caja y les clavábamos esas cosas plateadas.Lo que no me gustaba era que me quieras así.
Voy a tirar esto por la ventana y gritar con canuto que la línea que me unía con vos me dejada clavada en el medio de la alfombra que peinabas con tus garras.
Por todo eso,por haberme hecho pelusa es que ahora soy una mosca y puedo adivinar.Adivino tus órganos en el espejo y mi lengua estirada en tus recovecos.Adivino cómo te sentiste cuando te chupé enterito y después pulsé.Pulsé el botón para que te arrastres por el suelo y me pidas que siga,que te gusta,que lo merecés por haberme dado ojos grandes y dos pares de alas.
Te huelen el culo cuando les pica la nariz,te presienten a kilómetros sin importar banderas,fronteras;si te vieran,si te sintieran como yo puedo,dejarían de masticar tu cerebro.
A veces me gustaba tener piernas y colgarme del techo.Me gustaba cuando teníamos hijos,los encerrábamos en una caja y les clavábamos esas cosas plateadas.Lo que no me gustaba era que me quieras así.
Voy a tirar esto por la ventana y gritar con canuto que la línea que me unía con vos me dejada clavada en el medio de la alfombra que peinabas con tus garras.
Moscas
José Miguel Corchado tiene el cuerpo lleno de preguntas. Hace años que ha perdido la
cuenta de la cantidad de preguntas que lo acosan sin tregua; pero recuerda la tarde en que la
primera pregunta entró.
Fue en la ciudad de Sevilla, una tarde de sol y aroma de azahares, según manda la
costumbre: una tarde como cualquier otra, al cabo de una jornada de trabajo como cualquier otra.
Él iba caminando hacia su casa, a través del gentío, solo de una soledad como cualquier otra
soledad, cuando la primera pregunta llegó, volando como mosca. Él quiso espantarla, pero la
pregunta se quedó dando vueltas a su alrededor, hasta que se le metió adentro y ya no salió. Y no
lo dejó dormir en toda la noche.
Al día siguiente, José Miguel se sentó en una silla y anunció:
–Yo de aquí no me levanto, hasta que no sepa quién soy.
E.G.
cuenta de la cantidad de preguntas que lo acosan sin tregua; pero recuerda la tarde en que la
primera pregunta entró.
Fue en la ciudad de Sevilla, una tarde de sol y aroma de azahares, según manda la
costumbre: una tarde como cualquier otra, al cabo de una jornada de trabajo como cualquier otra.
Él iba caminando hacia su casa, a través del gentío, solo de una soledad como cualquier otra
soledad, cuando la primera pregunta llegó, volando como mosca. Él quiso espantarla, pero la
pregunta se quedó dando vueltas a su alrededor, hasta que se le metió adentro y ya no salió. Y no
lo dejó dormir en toda la noche.
Al día siguiente, José Miguel se sentó en una silla y anunció:
–Yo de aquí no me levanto, hasta que no sepa quién soy.
E.G.
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